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  • Esparducer Manzano

Confinados. Una guía para no desesperar.

Nos han confinado. Sí, nos han confinado. Parecía imposible, pero ha sucedido. Sin entrar en temas biológicos y políticos, la realidad es que tendremos que estar encerrados en nuestras casas los próximos 15 días; si no son más.


Desde la psicología sabemos que esto puede generar situaciones de estrés. Ya sea por permanecer todos juntos, por el tamaño del espacio, o por cualquier otra consideración, debemos minimizar todo lo posible los efectos de tan largo encierro.


Entendiendo que habrá personas que por sus circunstancias personales se verán afectadas de una forma más aguda, esto es una guía práctica para la población en general. Las personas más afectadas les aconsejo ponerse en contacto con los psicólogos de su zona. Todos tenemos medios para atender, desde casa, una situación de desesperación. No es igual de efectivo que en persona, pero os podemos ayudar a estructurar un poco vuestros pensamientos. Os pedimos que entendáis que nuestro tiempo es limitado.


La base de esta guía es la creación de rutinas durante el confinamiento.

Primero, realizar todas las actividades habituales de cada mañana como si estuvierais en situación normal. Esto se traduce en levantarse, asearse, etc. La situación se repite por la noche. No actuemos todos los días como si estuviéramos de vacaciones. Como relajación, y para romper un poco la rutina, se puede hacer un día de la semana.


Segundo, sentarse toda la familia a hacer una planificación de qué va a hacer cada miembro durante las dos semanas. Preparar un horario para cada uno. Y preparar otro con las actividades comunes (comidas, aseos, juegos de mesa, ejercicio en la medida que se pueda, etc.).


Aprovechar para planificar detalladamente todas esas cosas que lleváis tiempo diciendo que haréis y nunca hacéis (en la casa, claro). Planificar también los momentos de ocio. Posiblemente esta es la parte más importante del plan. Unos buenos cuadrantes donde todos sepamos lo que hemos de hacer mañana al levantarnos nos ayudarán a generar menos desesperanza.


Tercero, preparar un plan detallado de qué cosas querréis que hacer cuando todo esto haya terminado. Qué haremos cuando acabe el confinamiento. Qué haremos las próximas vacaciones. Qué estudios tengo previstos empezar. O, qué quiero cambiar de mi vida en el futuro. El abanico es tan amplio que podéis estar los 15 días trabajando. Es importante el detalle.


Este texto no pretende solucionar nada. Solo trata de paliar en la medida de lo posible la inquietud de no saber qué hacer. Nos esperan semanas complicadas, y todos tenemos que aportar aquello que creemos puede ayudar a los demás.




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